23 mayo 2008

Al día siguiente


Le miró. Llevaba despierta cinco minutos y no dejaba de mirarlo. Había un hombre desnudo a su lado, compartiendo su cama, rozando apenas su piel, también desnuda.

Era increíble lo suyo. Se había acostado con un perfecto desconocido. Había sido una noche delirante, desbordante, genial. Sí, por qué no reconocerlo, había sido increíble.

Y ahora, la gran sorpresa. El despertar incómodo, la vergüenza escondiendo lo tibio, la caricia, el deseo descarnado. Las ganas de salir corriendo.

Cerró los ojos y apretó los dientes. Había que controlar esa situación, envolverla en un envoltorio de mujer despreocupada, moderna. Ducharse y esperarle en la cocina, sentada con una taza de café en la mano. Y cuando él se levantara, le ofrecería algo para desayunar.

Confiaba en que él se excusara con cualquier frase bien hilada, y que se marchara rápidamente, sin dejar más rastro que su hueco caliente en la almohada.

Volvió a mirarle y reconoció que era un tipo bastante atractivo. Pese al pelo revuelto en batalla feroz, la boca entreabierta y el temblor de un ronquido, había que reconocer que era un chico muy guapetón.

Secuencias de una piel devorada, succionada, de unos labios en pugna por alcanzar territorio, se le cruzaron de golpe. Parpadeó al tiempo que una corriente estremecía su cuerpo al recordar el lenguaje de dos almas sedientas. El refresco de dos cuerpos sin voz. Ladera trepada. Quebrar de uñas. Desgarro de pieles. Montaña alcanzada, explosión en la cima. Un aullido brotando en el asombro de la mordaza perdida.

- Para para para para, se dijo en voz alta.
Su voz se elevó demasiado, provocando un gemido de protesta en él. Frunció el ceño y se giró dándole la espalda.

Menuda espalda, pensó ella, asustada por la rapidez mental asociando ideas. El sol se filtraba por los pliegues de la persiana y doraba su piel, rozando su contorno, dibujando formas como cueva prehistórica.

Respiró. Había un torbellino de emociones en su cabeza. Chispas y pellizcos se colaron en su estómago y retorcieron las conexiones de sus vísceras. Un temblor se alojó en su vientre.

Respiró de nuevo, más profundamente esta vez. No se podía rendir al deseo. Era de día, ya no tenía la complicidad de la noche, que oculta miedos y pega cuerpos con purpurina.

De repente, él se volvió a girar, aún dormido, y la rodeó con su brazo. Fue un gesto espontáneo e inesperado. Se quedó petrificada, en tensión, con la vista fija en los dedos de él acomodados en su cintura, y entonces su cuerpo comenzó a aflojarse, a habituarse al contacto. Se relajó. Aquel chico era un desconocido, desde luego. Pero algo en la escena le lanzaba destellos de posibilidad, pistas de futuro.

Se amoldó a su abrazo. Buscó el calor de su pecho, alargó la mano a la curva de su nuca. Enredó los dedos en su pelo, marcó caminos en su cuero cabelludo y oyó cómo agradecía la iniciativa con un murmullo. Los labios se curvaron, los ojos se agitaron bajo los párpados caídos. Ella sonrió. Le gustaba el ronroneo que salía de su boca. Se resbaló un poco, hasta quedar a la altura de su cara.

Llegado a ese punto, el abrazo era un enredo de piernas, brazos curvados, pechos en bienvenida. Él seguía dormido, o al menos seguía con los ojos cerrados. Ella aprovechó la proximidad para mirar su frente, la nariz disparada, el mentón relajado. Y le gustó. Le gustó mucho. Cada vez más.

Se detuvo en la boca, entreabierta, y el ritmo tranquilo de la respiración de él le dio fuerzas para tocarla. Los dedos temblaron al hundirse en los labios, como lágrimas cayendo sobre blandos almohadones. Se asustó, estaba llorando realmente. Qué me está pasando, se preguntó asustada.

Había un principio de duda, un temor iniciado, el miedo a que él despertara y no viera en ella lo que ella encontraba en él. Y en ese sinsentido de los sentidos, ella recordó cuánto había bebido para atreverse a invitarlo a su casa. Se acordó de cuánto le había gustado él desde que lo vio, del torbellino furioso que se instaló en su cuerpo cuando se acercó a ella. De las ganas reprimidas, hasta el ahogo, de besarlo. Y se vio a sí misma, haciéndose la dura toda la noche. Fingiendo no interesarse por él y no sentir nada cuando él tonteaba con sus amigas.


Hasta que su bien construida imagen de niña buena, controlada, asomada a su almena de princesa rosa perpetua, se hartó de esperar. Estaba harta de peinar sus trenzas apretándolas fuerte, esperando que el héroe escalara altas torres y la conquistara sin prisas. Ya no quería ser la que aparentaba estar bien a la espera, la que no arriesgaba ni asumía un reto. Era hora de soltar las trenzas. Y ese chico era para ella, vaya que sí.


Se acercó a sus labios y los besó. Se detuvo siguiendo sus bordes con la punta de la lengua, sintió su aliento invadiendo su boca, y lo aspiró desesperadamente. La respiración se agitó. Notó cómo aceptaba la invitación suavemente.
Abrió los ojos. Allí estaban los de él, todavía pesados por el sueño, pero abiertos. Y le sonreían, la reconocían. No había en sus pupilas intención de salir huyendo, de escapar de ella.

- Buenos días. Me llamo Marta, ¿y tú?
La sonrisa ocupó toda la cara.
- Soy Andrés. Encantado de conocerte.




Cuadros de Alberto Durero, Amedeo Modigliani y Fernando Botero.

29 comentarios:

ybris dijo...

Excelente.
Hay días siguientes que continúan noches memorables.
Afortunadamente.
Me ha encantado el relato.

Besos.

Enrique dijo...

Como siempre genial... sólo faltaría decir que él al abrir los ojos se siente afortunado de tenerla a ella a su lado... como me pasa a mí.
Besos y TQ +++

mera dijo...

Está bien que la gente despierte junta en primavera... Un beso.

Avellaneda dijo...

Ayyyyy, que envidia me ha dado la chiquilla... me ha gustado las descripciones de los besos, tan reales! me quedo con esa imagen de la espalda, de la piel acariciable, me ha traido una de recuerdos...:
El sol se filtraba por los pliegues de la persiana y doraba su piel, rozando su contorno, dibujando formas como cueva prehistórica
Es un relato genial, tal como te dije el otro día en la rampa tu evolución se nota en los relatos, escribes sensaciones y situaciones de una manera clara, sin dobleces, cada vez me gusta más leerte.
Un beso guapa

julio-entuinterior dijo...

¡¡Muy bien, muy bien, muy bien!!
¡Solo se vive una vez!
Con veintinco años me tenía que coger hoy a mí la vida, jajaja.

Besos

julio-entuinterior dijo...

Claro, después de leer tu post me explico mejor tu comentario al mio; esa explosión de disfrute, ese grita del corazón :)) :))
Que usted se lo disfrute y su corazón le siga gritando de esa forma :)

Un abrazo

Susana dijo...

¡nunca se sabe lo que se puede encontrar entre la maraña urbana!

raindrop dijo...

Hay ciertos miedos que, como nieve al sol, se desvanecen en la certeza de una mirada o con el calor de una sonrisa.

besos

Tamara dijo...

Hago una breve aparición por aquí para daros las gracias a todos por vuestros comentarios y...por leer las cosas que escribo.
Contestaré más detallada y tranquilamente en cuanto pueda, que ando pelín atacada de tiempo últimamente.

Mientrassss...¡¡estáis en vuestra casa!! Y a este mundo que no se deja contar...podéis nombrarlo como gustéis, porque es el vuestro, el nuestro, el de todos.

Muchos besos a todos.

Estrella Altair dijo...

Bueno, supersensual, tu relato, me ha tenido entretenida, hasta el último párrafo... de todas formas, siempre es bueno, por lo menos ponerle nombre....y quien sabe...

Un besazo

Tamara dijo...

Ybris,
Desde luego, hay días siguientes que continúan la magia que la noche regala. Ayyy, que siempre haya magia los días siguientes y los siguientes y los siguientes...;-D
Muchas gracias.
Un besazo.

Enrique, cariño...tus ojos abiertos brillantes de luz soplándome fuerza y tanta paz...al día siguiente y todos los días.
Siempre.

Mera,
En primavera, y en verano, en otoño, invierno...hay que relajar las mentes, desprenderse ataduras, y activar los cuerpos...y vivir, vivir intensamente...y de eso, tú sabes mucho y bien.
Muchos besos.

Avellaneda,
Mi amol yatusábe...ay, si esa rampa hablararaaaa...teníamos para hacer otro blog ¡¡y comprarnos el vestido más caro del H&M!!...jajajaja.
Ay, muchas gracias por tus elogios...pero me pasa como a ti...gestiono fatal los halagos. Pero de alguien como tú, es especialmente gozoso recibirlos, lo-se-pas.
Y sí, sé que hubo una vez, hubo una espalda que descubriste dibujada como cueva rupestre...pero recuerda que habrá muchas más...y como diría Raindrop, con un 100% de receptividad, por supuesto.
Muchos besotes gordos.

Julio,
Jajajaja...¡¡desde luego!! Y aunque tengo el corazón latiendo fuerte ahora, también creo que yo podría haber sido más espabilada en el pasado...ayyysssss...si no hay nada como quererse un poco más y darse más gustos, leñeee.
Un besazo.

Susana,
Nunca se sabe, desde luego...por eso hay que ir con los ojos bien abiertos, sin perderse detalle.
No soy la más indicada para decirte esto, porque no soy number one en regularidad, pero te animo a dedicarle más tiempo a tu blog y a escribir más...¡que lo bueno tiene que abundar!
Un beso grande.

Raindrop,
Qué bonito lo que dices.
Los miedos también se esfuman cuando caminas con quien te acoje tal cual eres...:-D
Un besote.

Estrella,
Claro, si hay intercambio de nombres, también hay un futuro que empieza a escribirse...aunque las presentaciones se hagan al final, no importa. Como bien dices, quién sabe...mmmm
Un beso grande para ti...y nuevamente, muchas gracias por acordarte de mí con tu premio.

Miguel dijo...

Aunque yo ya no estoy para esas cosas, me tienen atado y bien atado, ¡Qué bueno es darle de vez en cuando una alegría al cuerpo! Eso sí, siempre actuando con cabeza. Es bueno que se vaya perdiendo el miedo a las relaciones causales: el miedo a lo desconocido, a las enfermedades de transmisión sexual, etc

Buena historia

Besos

Tamara dijo...

Jajajaja...Miguel,
desde luego que es bueno soltar las amarras, los miedos y las sombras de tantas represiones.
Y algún día...¿por qué no? encontrar el amor, sin bajar el listón ni ahogarse por presiones sociales...como parece ser tu caso y el mío.
Besotes.

raindrop dijo...

jiji... sí :D

Mary dijo...

muy bueno ¡

Instigador dijo...

Eres fantástica. Describes los momentos mientras iluminas mi imaginación de escenas preciosas. Me encanta leerte.

Besos

Tamara dijo...

Raindrop, si encima te acoge sin falta de ortografía...ayyyysssss X-D, pues ya es la leche...jejeje.
Un beso grandote.

Mary, muchas gracias por pasarte por aquí. He curioseado un poco por tus blogs, y aunque volveré más tranquilamente...¡¡me han encantado las fotos de Argentina!! Ay, ese pedazo de país, que siempre me ha lanzado cánticos de sirena para ir...sin conseguirlo..¡pero algún día lo visitaré!
Un beso.

Instigador
Tú sí que eres fantástico...y acabo de descubrir que has actualizado...¡¡Biennn!! Espero que los problemas informáticos se vayan resolviendo, porque ya te echábamos de menos.
Un besote.

neurotransmisores dijo...

Bonita forma de conocerse.

Saludos.

Belén dijo...

Muchas gracias por aparecer querida... así he descubierto tu blog :)

Y noches así, no las he pasado jajajajaj! normalmente me he escabullido como una perra :P

Besicos

Ana R dijo...

De esta estupenda narrativa saco la moraleja de que, en esta vida, es buenísimo a veces romper moldes y lanzarse sin red...Una maravilla de relato,Tamara.Me ha encantado.

Abrazos

Tamara dijo...

Hola Neurotransmisores, la verdad es que sí, es una de las mejores maneras de conocerse...jeje.
Un beso y bienvenido.

Gracias por pasarte por aquí, Belén. Ya te he dicho que estoy enganchada a tu blog, que además de sensible me parece comprometido. Me encanta.
Un besazo.

Muchísimas graciasAna R...buuuffff...que me digas esto tú...uaooo...me quedo -literalmente- sin palabras. Soy torpecilla recibiendo halagos...más si vienen de gente que admiro.
La moraleja que extraes es la idea, la clave de todo.
Muchos besos.

Cañete dijo...

Lindo escrito, muchas enseñanzas juntas son dificiles de digerir.
Saludos!

raindrop dijo...

jajaja sales en los títulos de crédito de mi último post...
(o sea: meme al canto ;D)

un besazo

SOLOYO dijo...

No me lo puedo creer! Estaba convencida de haberte dejado un comentario en esta entrada! de hecho venía a ver tu respuesta y me encuentro con que no está!
Bueno, pues en el fondo me alegro, porque lo he vuelto a leer y me ha vuelto a encantar... esa mezcla de emociones, esa ilusión... puf! Maravilloso!

Tamara dijo...

Hola Cañete,
Muchas gracias por pasarte por este mundo que no sabe de cuentas.
Bienvenido.

Raindrop...te prometo que estoy en ello, ya casi lo termino, ya casi está...jejeje. Me ha encantado este meme, es un placer para mí hablar de cine. Pero ahora ando justa de tiempo y el cerebro me llega para lo justo...pero aunque tardona, has de saber que me encantará hacerlo.
Un besote grandote.

¡¡Hola Soloyoooo!! Qué bien que estés por aquí. No pasa nada si no dejas comentarios, yo misma, ando medio atacada intentando visitarlo y leerlo todo...pero es imposible. En mi caso, con lo que tardo en actualizar, casi da tiempo a leer, releer y aburrir..jajaja.
En este caso, me alegra que te haya gustado....ayyyy, no hay nada como despertar en la mejor compañía..y tú de esto, sabes mucho últimamente, ¿verdad?
¡Y que siga así!
Muchos besos.

delitosliricos dijo...

La ilustraciones de los cuadros son las perfectas para este relato sí sí xD
Salu2!

Stupor Mundi dijo...

Que maravilla, además con esos cuadros de Durero que sabes que me encantan, me traen recuerdos de esa exposición de Durero y Cranach cuando eras mi mujer...
Es magistral el detalle y la narración, brillante por momentos y de temperatura elevada, y eso que el amor hetero no lo entiendo muy bien :-)
Debes escribir más y continuar historias, incluso enlazarlas, no sé si te has dado cuenta pero en algunas de ellas se perciben trazas, creo que deberías ponerlo todo junto como dicen los americanos y ver que sale.
Mientras gracias por hacerme disfrutar tanto, como siempre es un placer disfrutar de un narrador tan brillante...

Tamara dijo...

Muchas gracias, delitos líricos. Si te gustan estos cuadros, es que tienes muy buen gusto. Bienvenido.

Lástima, querido Stupor Mundi, que no seas hetero, porque como marido y mujer hacíamos muy buena pareja. También tengo yo, ante todo, muy buenos recuerdos de la exposición de Durero, que también compartimos con nuestros "retoños". Yo, desde entonces, sé que estoy loca directamente.
Gracias, amado Nervo, por tu propuesta, me gusta me gusta...la maduraré, pero me ha despertado buenas vibraciones.
Y, nuevamente, mil gracias por tus palabras, que me suben mucho la moral.
Muchos besos. Espero que ya estés mejor que el enfermo de la cama catorce...ay, cómo se ve que ya no te cuida tu esposa, oséase, yo.
;-D

Marcela dijo...

Aquí estoy como siempre con retraso, pero estoy.... genial el relato. Comencé a leerlo esbozando una sonrisa para terminar con una sonrisa como el gato de Cheshire...
me encantó y me encantó también el comentario de Kike...
Un beso grande.M.