13 enero 2009

Relato a tres bandas: Cimbrar-Escanciar-Tacto

A Merche y Martín.
Gracias por compartir esta aventura.
Sois grandes.

CIMBRAR
El día que Pedro vio el ovni, su pluma se negó a escribir cuando le tocó firmar su acuerdo de divorcio. Comprobó que tenía el cartucho completo de tinta, y apretó aún más el plumín contra el papel, arañando la superficie con un surco de rabia e indignación. En ese gesto cabía la derrota y el fin de un proyecto, de una etapa. La pluma rasgaba negándose a resbalar en tinta. El señor Hugoboss carraspeó y lanzó una risita nerviosa que pretendía abducir la tensión concentrada en el aire.

Carol le miró y enarcando la ceja izquierda, le fulminó con el frío destello de sus ojos verdes. Le había apodado así en cuanto le vio al otro lado del despacho, empapando su cara camisa de abogado de éxito con su transpiración incontrolada. El señor Hugoboss se tragó la bala y parpadeó maldiciendo a la pluma que se resistía a sellar el convenio de divorcio. Su vasta experiencia como abogado matrimonialista le había permitido conocer a muchas y variadas tipologías de parejas en ruptura, y nunca permitía que sus carísimos trajes de diseño se arrugaran ni una mínima costura por una disputa más o menos.

Pero este caso era distinto, se atrevía a reconocer que esta pareja era especialmente pintoresca. Para empezar, el marido, Pedro, no había abierto la boca más que para explicar que lo único que quería era el coche y la play station 3 con su colección de juegos y películas en Blu-Ray. El resto del tiempo se aletargó en un silencio monacal en el que el semblante no se alteró ni un solo momento. Como si un ejército de monjes budistas estuvieran buceando por sus venas, parecía flotar en un nirvana de beatitud conformista y ausente. Aceptó con una breve sonrisa todas las objeciones que su ex mujer le impuso, y mantuvo el gesto en paz y concordia hasta que sacó la pluma del bolsillo interior de su chaqueta, y se dispuso a rubricar el acuerdo.

Ella, en cambio, invadió la estancia mucho antes de cruzar la puerta. Minutos antes de que entrara en el despacho, el ambiente se volvió asfixiante, oprimía el cuerpo ciñendo la piel con un guante de deseo, como una friega de excitación, la promesa delirante de una piel suave y caliente. Se aflojó la corbata de diseño italiano y dio unos pasos por la estancia. No se atrevía a mirar a su cliente, Pedro, que llevaba media hora esperando con plácida serenidad, sin musitar ni una sola palabra, ni siquiera cuando el abogado se quejó de la tardanza de su ex esposa.

De repente, el avance de unos tacones, que parecían demorarse en tocar el suelo, le agitó como vara cimbrada sobre su espalda. Era como si cada paso se separara del siguiente una eternidad. Se descubrió enredado en la espera ansiosa del fin de ese caminar, en el dibujo de unas piernas, que imaginaba bien torneadas y firmes, deslizándose al ritmo de unos pasos que no parecían llegar nunca a su destino. Hasta que cesó la música de los tacones, y un roce delicado de nudillos golpeó la puerta.

La puerta se abrió y la habitación entera cayó rendida. Las largas piernas se apretaban envueltas en una falda ceñida de la que pugnaban por escapar al andar, cimbrando su cuerpo en un baile sugerente y cadencioso, las caderas se balanceaban como mar embravecido, y la estrecha cintura se escurría entre las olas más perversas y lujuriosas del señor Hugoboss, ya deshecha la compostura y perdida la apostura para siempre.

Carol iba profusamente maquillada. Los labios carnosos y perfectamente delineados tenían aroma de quirófano, y el busto redondo y enhiesto había conocido volúmenes peores. Los ojos arrastraban a un mundo verde de locura y estrépito bajo sus espesas pestañas. Todo en ella era rabioso y apasionado, pero elaborado a la vez, premeditado, estudiado y sabiamente preparado.

El señor Hugoboss supo al instante que había que espabilar la firma del divorcio si no quería perder los papeles ante sus desaforados instintos primarios. Aquello era un encuentro en la tercera fase que no debía de pasar de la primera. Leyó con voz entrecortada los términos del convenio y pidió a ambos que expusieran sus aclaraciones o matices, si así los hubiere.

Cuando se completó el proceso, y una copia rectificada obraba en sus manos, Pedro intentó firmar, pero su pluma se negó a funcionar. Apretó con más fuerza el plumín, y agitó con energía la pluma, hasta que un estrépito de gotas de tinta regó la camisa y el traje caro del señor Hugoboss.

Un gesto de asco cruzó el bello rostro de Carol:
- Chico…tú siempre dando la nota, ¿es que no puedes tirar de una vez esa vieja pluma?

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Este relato no termina aquí. Es sólo una parte de un todo, el inicio de un juego literario en el que nos hemos embarcado tres blogueros a los que nos gusta eso de escribir. Esta vez, nuestra mano inocente, Marcela -gracias por tu colaboración- nos facilitó 3 palabras, las sorteamos junto con los turnos (gracias a los aitas de Mer) y el resumen del partido fue el siguiente:
El blog de Tamara inicia el reto con "cimbrar" que pasa la historia al blog del
Instigador que regatea y avanza en el relato con "escanciar". Termina su jugada con un pase directo a Avellaneda que con "tacto" marca el tanto en el minuto final.
Esperamos que os guste y disfrutéis como lo hemos hecho nosotros ¿Acaso no es esto Web 2.0?
Para continuar leyendo...

La ilustración es de Pomme Chan.

17 comentarios:

EL INSTIGADOR dijo...

Precioso escrito. Esto de colaborar con grandes tiene muchas recompensas.

Una vez más, la gran pluma de Tamara no se ha atascado y has cimbrado el texto con maestría. Ahh y el puñetero ovni..VAYA TELA.

Besos, guapa.

Tamara dijo...

¡¡Vivan los ovnis!! ¿Acaso se te resisten? Ya he podido comprobar que no, ni de coña. Tú puedes con ovnis y lo que te echen.
Estoy deseando repetir.
Un besazo bien grande.

Avellaneda dijo...

Si, si, el ovni... mucha influencia de Iker Jiménez veo yo aquí. La verdad que cuando recibí en mi mail vuestros relatos me entró un miedito... los leí, los releí y no sabía muy bien cómo poner el colofón sin que se quedara cojo.

Tamara, te tocó la palabra más poética para mi gusto y como siempre tus descripciones son increíbles (¿te he dicho alguna vez la envidia -sana- que me das?)

Yo repito cuando querais y como querais ¡aaaaamos que si!
Ha sido un placer, de verdad.

Tamara dijo...

Jajaja, pues fíjate que no, que ya no tanta, recuerda que yo soy más de "La rosa de los vientos".
Ha sido genial, Mer, y no sé si la mía era la más poética. Es poética, pero el tacto tiene ramificaciones muy sugerentes, además de que en la vida es fundamental tener tacto...;-D
¿Quién dice miedo con ese talento, nena?
¿Descripciones? Pero, ¿no has leído tus poemas? Ahí sí que hay buenas descripciones.
Un beso compañeraaaa...;-D

Juan sin tregua dijo...

Fascinante. Sentado en la oficina he ido enlazando la historia sin poder dejarla a medias. Tamara, siembras palabras sobre las que los ojos se deslizan y la mente pasea despreocupada, saboreando el relato despacito, que es como a mí me gusta leer. Gracias.

Belén dijo...

Buena muy buena si señor..

Besicos

SIB dijo...

Me ha divertido muchisimo leeros...
Como ya he dicho teneis una imaginación desbordante asi que esperamos el siguiente con inquietud..
Besos

Carmen dijo...

Voy presta a ver que ha escrito Martín.

Me han encantado los aperitivos y el primer plato.

julio-entuinterior dijo...

Me figuro Tamara que quien inicia el relato, en este caso tú, preverá un final que ni de coña se parecerá al que finalmente se le da, ¿no?

Muy bien, muy bien, os felicito a los/as tres.

Un abrazo

julio-entuinterior dijo...

Me figuro Tamara que quien inicia el relato, en este caso tú, preverá un final que ni de coña se parecerá al que finalmente se le da, ¿no?

Muy bien, muy bien, os felicito a los/as tres.

Un abrazo

Tamara dijo...

Muchas gracias, Juan sin tregua, me ilusiona mucho lo que dices, porque a mí también me gusta mucho leer despacito, deteniéndome en algunas frases, o giros, o puntos para saborear mejor lo leído. Justo lo que he hecho con la continuación de El Instigador y Avellaneda...¿a que son buenos? Un beso y bienvenido... ;-D

Mil gracias, Belén, colaborar con gente que admiras es un lujazo, tú de esto sabes algo, ¿verdad? ;-D
Te recomiendo, por cierto, los blogs de Avellaneda y El Instigador, hay muy buena materia prima.
Y...quién sabe si algún día te apetece unirte a un experimento así...:-)
Un beso.

¡Gracias, gracias, SIB!, es una aventura increíble enredar una historia entre tres, con los estilos de cada cual. Mi parte, lo reconozco, ha sido la más fácil, porque cuando empiezas una historia tienes todo ante ti, toda la gama de colores para componer el cuadro, pero los que te siguen, tienen que lidiar con el garabato que hayas dejado...:-D
Pero bueno, Instigador y Avellaneda son Alto Nivel.
Un beso.

¡Carmeeeeen! ¿Te apuntas? Te aseguro que, por encima de todo, nos lo hemos pasado de vicio. ¡Qué risas, nervios y aventura!
Besos.

Si te digo la verdad, Julio, nunca pensé en el final. Tenía claro que no dependía de mí, que el desarrollo de lo que yo planteaba era una auténtica incógnita, y por eso era más interesante empezar la aventura...y también me exigía más responsabilidad. Porque yo mostraba un camino, unos personajes que iban a continuar mis compañeros, eran las herramientas con las que ellos tenían que trabajar...¡y eso me daba un miedito! Pero también era más fácil partir de cero, sólo con la referencia de una hermosa palabra. Porque claro, pregúntale a Merche y al Instigador lo que piensan del ovni...X-D ¡Pero qué grandes son estos chicos!
Gracias, Julio, un besazo grande.

Estrella Altair dijo...

Bueno he leido este trozo y como siempre genial, la imagino a ella, imagino las babas del abogado, imagino al marido e imagino la escenca final... de traca... lo de la pluma.

Me gusta leerte... eres rápida, agil, y fresca, en el buen sentido..


Un abrazo y pasaré por los otros blos para terminar este relato.

Un abrazo y un besiño

Marcela dijo...

¡Impresionante! los tres, ¡que maestría!
Les escancio una copa de vino por este relato de palabra exquisita y cimbreante y escrito con arrojo ignorante de tacto.
Tamara tu intuición nunca deja de sorprenderme.
¡Genial!

mera dijo...

Pos tu cimbras muy bien... Saludos a Hugo.

raindrop dijo...

Me lo lei de corrido (los tres) y dejé el comentario al final.
He vuelto para decir que me ha gustado mucho este experimento literario a tres bandas.

besos

Tamara dijo...

Querida Estrella, muchas gracias por tus palabras. Ha sido un recorrido muy curioso e interesante, sobre todo por abrir el camino de este proyecto en común. Me alegra muchísimo que te haya gustado.
Un beso grande.

Marcelilla, lo más grande del mundo, siempre colaboradora y siempre aportando grandes cosas. Muchas gracias por todo, contamos contigo para seguir experimentando.
Muchos besos.

Mera, jejejeje...el señor Hugoboss le devuelve los saludos cimbrados y cimbrantes.
Un besazo.

Muchas gracias, Raindrop, ha sido una aventura muy divertida, que es lo más importante de todo, además de un buen ejercicio, que también es bueno aprender de todo lo que haces.
Un beso.

ybris dijo...

Interesante y difícil experiencia literaria.
Difícil también de comentar por provenir de tres fuentes con aspectos, estilos y proyecciones distintos.
Leí todo con interés y te dejo a ti -con quien comencé- mi enhorabuena por lo prometedor que comenzó, lo espléndidamente que prosiguió y lo impecablemente que quedó bordado su final.
Un final que me dejó el sabor de una etapa de la vida que uno dobla y no olvida.
Seguramente porque hay cosas que merece la pena conservar.
Eso es mucho más que una apuesta.

Besos con mi enhorabuena a los tres participantes.