26 agosto 2008

Se sentó en la cama

Maternidad, Susana D'Momo

Se sentó en la cama, justo en el borde, mientras la hija iba y venía en un tornado de agitación y actividad. Mamá, no te sientes justo ahí, que acabo de doblar esas camisetas y me las vas a arrugar. Su mirada centelleó de censura unos segundos, los justos para dejar paso a la ansiedad. Su atención acababa de cambiar de ojetivo. No sé dónde he puesto la dichosa chaqueta vaquera, que no la encuentro, leche. La madre la miró desde un temblor, observando su gesto de mujer de estreno, toda ella hecha una persona adulta. La miró y la halló tan lejana, tan independiente, tan inmersa en su propio mundo, que sintió que la habitación, la cama y ella misma eran actores de reparto en la escena. El temblor al que se había subido de puntillas se agitó un poco, dejándola al borde del precipicio. Su niña, su pequeña rosquillina, su muñeca, se había hecho mayor. Y se marchaba.

Lo normal, claro. Nada nuevo. Una hija que se independiza y se marcha de casa. En este caso, además, por motivos de estudios, se iba a otra ciudad, otro país. Y, sin embargo, esa homogeneización en la ruta social, esa regularidad en las fases del caminar colectivo, esa continuidad esperable en el devenir de la vida, no le calmaba la ansiedad. Lo esperaba, sabía que llegaría, creía estar preparada. Pero no lo estaba. Y la ilusión que mostraba ante los preparativos de su partida, el frenesí de actividad que había compartido con ella como si de la aventura de dos amigas se tratara, el convencimiento de haber educado a su hija para ser autónoma, inconformista, sin fronteras, eran espejismos de un desierto en el que pugnaba por encontrar agua un corazón malherido.

Mamá, ¿dónde has dejado los pantalones que me has planchado? Ay, Dios, creo que esta maleta pesa demasiado. La hija estaba al borde del colapso, los nervios anticipaban una escena de gritos y lamentos que iba a subir el telón de un momento a otro. La madre se levantó y le acercó los pantalones, los dobló cuidadosamente y recolocó el contenido de la maleta. Lenta y silenciosamente, sin que pareciera que estaban ordenando y metiendo la mano en terreno ajeno. Al terminar, cogió por la cintura a su hija y la abrazó. Al principio, se resistió. Mamá, tengo mucha prisa, anda déjame, que tengo muchas cosas que hacer todavía. Pero la oposición duró poco, era apenas un árbol de puntillas, con ramas nuevas y extendidas al cielo para abarcarlo todo.

El abrazo se llenó de besos, los de una madre. Los que inflaman de seguridad y sanan quebrantos. Los que se escapan en la maraña de la memoria, porque nacieron con los primeros recuerdos, los que enseñaron a confiar en el suelo que se adivinaba como un reto amenazador en los primeros pasos, los que siempre daban paz cuando el llanto era puro desgarro porque no había palabras todavía.

Había una nube de recuerdos a punto de descargar su contenido. La presión de las primeras gotas la llevaron a una fiesta de San Juan, en la que las dos se ciñeron lazos de colores, quemaron los temores, y brindaron por los nuevos proyectos. Había viajes por completar, idiomas por aprender, amigos por conocer, amores por conquistar. Y una casa. Con luz, de grandes ventanas. Y el mar al otro lado de los cristales, rompiendo en olas su frenesí de caracola. Con una arena recién mojada sobre la que pasear persiguiendo un reflejo. Madre e hija deshojando sus deseos. Los párpados se juntaron tras la risa. Las dos, achinando los ojos al reír. Un rasgo común que estrechaba el cordón que un día habitó en un ombligo.

Unas lagrimillas se escaparon en el nudo del abrazo. Lágrimas de ambas. La hija volvió rápidamente a su maleta, repasando las cosas que aún le quedaba por guardar. Y la madre, nuevamente, volvió a sentir la necesidad de sentarse en el borde de la cama.

25 comentarios:

Belén dijo...

Me has recordado a cuando mi hermana se fue a Uk de erasmus, pero éramos los seis despidiendola jajajajjaja

Precioso, por cierto...

Besicos

Avellaneda dijo...

Hay despedidas anunciadas en las que parece que estás preparada pero no y esta es una de ellas... no soy madre, soy hija pero puedo imaginarme la de sentimientos encontrados de esa madre ayudando a su hija a empacar su vida para volar; zozobra, miedo, alegría, orgullo... Pero los nidos están para ser abandonados. Ley de vida que le llaman los expertos :o)
He visualizado esas maletonas de 30 toneladas cada una!
Un gusto leerla, amiga. Un beso y un abrazo (casi me sale esa de Nino Bravo Aaaaaaaal partiiiiiiir un beso y una flooooooor XD)

ybris dijo...

Ya sólo me queda uno de los tres en casa, así que sé de qué hablas.
Y lo describes muy bella y sentidamente.

Besos.

Instigador dijo...

Me gusta la luminosidad de tu escritura, la narración apasionada de los sentimientos.

He disfrutado mucho del relato.

Besos

Estrella Altair dijo...

Ummm.... Tamara... no se como decirte, sin que suene a hueco, que me ha emocionado la lectura de este trocito de corazón, al que has puesto palabras..... bellísimo, sentido, sincero... entendible, previsible, ..... y francamente.. no me suelo emocionar.

Un beso.

Tamaruca dijo...

Fabuloso. Aunque me hayas dejado destrozada, tocaya. Absolutamente verídico para mí, uf, se me ha metido algo en el ojo...

Besazos ;)

Miguel dijo...

Por suerte he sido padre hace muy poco, y puedo decirte que entiendo perfectamente los sentimientos de tu relato.

Al fin de vuelta. Nos leemos

Besos

Enrique dijo...

Entre las muchas cosas que me has enseñado desde que estamos juntos, está es una de las más importantes.. nosotros no somos dueños de nuestros hijos, deben ser libres de hacer su vida, aunque pasemos por momentos dolorosos como el que maravillosamente describes.
Te quiero y no pares nunca de escribir.. me haces mucho bien.

Tamara dijo...

De vuelta de mis esperadas vacaciones y recién aterrizada de un vuelo infernal, os mando un abrazo grande y bien apretado a todos, pidiéndoos disculpas por mi retraso en contestaros.

Ay, Belén, un viaje largo que no tenga un punto de drama, con la lágrima bien visible en la despedida...pues no es un viaje, no señor. Irse llorando siempre ayuda a volver...jeje...:-D
Muchos besos, guapa.

Merche, guapa, ley de vida, sastamente. No eres madre, yo tampoco, pero sí eres una hija que un día partió...con el miedo y la inquietud, pero también con la ilusión y el reto en la maleta. Como soy hija, siempre pienso en mi postura de hija, la que se va, pero siempre puede volver. Pero, ¿y la madre? Ella se queda, sin opción a intervenir, porque no es su turno, y algo en el nido se rompe un poco, ¿verdad?
Un besazo, guapetona. Villaverde te echa de menos...;-D

Ybris, ser padre/madre no es tarea fácil. Nadie enseña a hacerlo, es una responsabilidad increíble, y nunca termina la tarea. Cuando eres sólo hijo, no lo aprecias en su justa medida. Y este es mi pequeño homenaje a los padres que entienden que querer no es posesión.
Un besazo.

En cuanto pueda, continúo...:-D

Tamara dijo...

Instigador, muchas gracias, guapo. Estoy recién aterrizada, pero ya he visto que me tengo que poner al día contigo, que tienes novedades...qué bueno.
Un besote.

Estrella Altair...a mí sí que me han emocionado tus palabras. Te lo agradezco muchísimo, de verdad. No sólo no suena a hueco tu comentario, sino que suena a verdad, a futuro que se adivina y que por eso mismo cuesta tanto afrontar. Tú que eres madre puedes entenderlo mejor que nadie.
Por cierto...¡¡ya has vuelto!! Qué bien, me pasaré por tu casa prontito.
Besotes.

Tamaruca, tampoco debemos olvidar lo que viene después de terminar de hacer la maleta. Viene un viaje, mil proyectos, tantos retos y aventuras. Que te lo digan a ti, ¿verdad?
Muchos besos, tocayita.

Miguel...¡enhorabuena! ¡Así que tenemos un vecino/a nuevo en los madriles! Las relaciones padres/hijos son muy literarias también, dan para muchas emociones y muchas narraciones. Espero que hayáis pasado unas buenas vacaciones..:-D
Un besazo.

Mi peque, Enrique...si tú me dices ven...lo escribo todo...te quiero.

Ana R dijo...

Yo creo que hay cosas como el tema que expones en tu hermoso relato, para las que nos concienciamos o mentalizamos,pero llegada la hora nos damos cuentas que nunca estamos preparados...
Hay mucha ternura y mucha realidad en esta narrativa.Precioso.

Un abrazo

mera dijo...

Fillos criados, traballos dobrados.
Muy tierno, un abrazo.

Tamara dijo...

Muchas gracias, Ana, tienes toda la razón. Nunca se está preparado para nada, como mucho puedes incorporar a tu realidad la posibilidad de que eso existe, que llegará, pero cuando lo haga, te pillará por sorpresa.
Y eso, para todo en la vida, yo creo.
Un besazo.

Ay, Mera, encima en gallego sueña mejor. Nunca se deja de ser padre o madre...igual que nunca se deja de ser hijo. Son roles de por vida.
Besitos.

Estrella Altair dijo...

Hola Tamarita, sólo he pasado a saludarte.

Un besiño

Tamara dijo...

Dos besiños para ti, Estrella...qué gusto recibirte por aquí.
;-D

Stupor Mundi dijo...

Ese proceso de despedirse de la madre me recuerda a la ceremonia que cada año represento cuando por fin quiero echar de menos a mi madre, después de tanto echarle de más.
Me entra la congoja del presentido final y cuando arranco el coche y queda en la puerta de esa destartalada casa de pueblo miro por el retrovisor y pienso si volveré a verla otra vez.
Me ha recordado tu relato esa pequeña angustia cotidiana de todos los veranos.
Escribes como si pintaras, se ve hasta la colcha de la cama...

Estrella Altair dijo...

Pero bueno... Tamara.. no piensas volver a escribir ni una línea ¿o qué?????.

Es broma, respeto tus deciones, pero te echo de menos.

Un beso

Tamara dijo...

Jajajajaja...querida Estrella...te agradezco muchísimo tu cariñoso empujoncillo. Ando pelín atareada, y un tanto atascada creativamente, pero volveré prontito.
Un besazo bien grande.

Victor dijo...

leyendo este cuento ma'n sonao mucho los personajes, pajara!!, jeje, bueno.."rosquillina", me voy a despedir con el vaivén del mar, ya sabes "...al otro lado d los cristales, rompiendo en olas su frenesi d caracola, con 1 arena recien mojada sobre la q pasear...persiguiendo 1 reflejo..."
1 Bso

SOLOYO dijo...

Jo qué bonito, tía como siempre me encanta como escribes!

He vuelto!!!!

Un besote!

jacker dijo...

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METAFÍSICA ZARAGOZA ARAGÓN dijo...

Me parece muy bonito ,gracias.

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